post

Las ampollas aparecen a causa de la fricción prolongada o por las quemaduras sobre la piel. Las capas de la piel que se ven afectadas por la fricción son la dermis y la epidermis, formando una burbuja que está llena de líquido.

Cuidado con las ampollas

A pesar de que la persona pueda contar con unos buenos zapatos, su aparición siempre es posible. Así que es preciso saber la causa de por qué  han hecho su aparición y tomar las medidas necesarias buscando una solución para que no exista roce alguno que derive en las tan temibles ampollas.

Diversos ejercicios o largas caminatas pueden ocasionar la formación de ampollas, estas terminan siendo uno de los principales problemas que afectan a las personas que practican este tipo de actividad física, por lo que es necesario evitarlas mediante hábitos y cuidados tales como no forzar tanto el cuerpo, descansar entre cada serie realizada y entrenar o calentar antes de correr.

Las ampollas, aunque no representan un daño grave para el cuerpo, si terminan siendo molestas y perjudican la actividad durante los días que tardan en curarse.

La formación de las ampollas está sujeta a cada persona, hay quienes con solo unos minutos trotando o corriendo pueden sufrir la aparición de estas, mientras que otros solo se ven afectados al recorrer distancias largas. Además, la formación de las mismas se produce de acuerdo a dos factores:

La manera en que la persona pisa

Y es que debido a la pronación que es la inversión del talón durante la actividad física o a los pies vagos, estos suelen tener más fricción con la zapatilla ya que tienen una inclinación hacia el interior, formando la ampolla por lo general en el arco interno del pie.

Factores ambientales

Pueden aparecer gracias a la elevada temperatura durante el verano y debido al aumento de sudor en la piel. Por otra parte, también pueden producirse por medio de la humedad, esto es por mantener el calcetín mojado, favoreciendo la aparición de la ampolla.

A pesar de que suelen darse en el borde interno de la piel, en los talones, el borde interno del dedo gordo o en el antepié, la mayoría de los corredores pueden sufrir este problema en cualquier parte del pie.

Sin embargo, se pueden seguir unos consejos que eviten la aparición de ampollas durante la actividad física.

Lo primordial es cuidar nuestra piel, esto se logra mediante la hidratación adecuada tanto antes como después de correr o trotar, sobre todo, los pies y piernas, pues son las partes donde más se realiza resistencia, por ejemplo al practicar el running.

La hidratación debe hacerse mediante productos que contengan urea, también la aplicación debe realizarse por la tarde o por la noche, no es recomendable no obstante hacerlo durante la mañana.

Para los corredores que sufren de sudoración excesiva en los pies se recomiendan calcetines que evaporan el sudor para así mantener el pie en las condiciones adecuadas de hidratación.

De igual manera, es preciso escoger la zapatilla adecuada para nosotros, más si nuestro problema con las ampollas se da por la manera en que pisamos. Para esto existen zapatillas personalizadas que no permiten un exceso de pronación y por lo tanto, previenen la aparición de las ampollas.

Ante la aparición de ampollas, se puede recurrir también a fisioterapeutas o al podólogo, estas personas son profesionales que podrán hacer el debido estudio biomecánico por medio del cual sabrán qué tipo de pisada tiene la persona así como su tipo de piel, por medio de esto sabrán qué tratamiento será el mejor para cuidar la piel de los pies.

Otra recomendación es que la persona haga pausas entre cada sesión, ya que al no descansar pueden acabar lesionándose debido al constante ritmo y más para quienes realizan una actividad física intensa.

Las ampollas han de ser tratadas con cuidado

Para curar las ampollas se puede recurrir a dos opciones, la primera es permitir que se recupere con el paso de los días, dado que el líquido producido se absorberá nuevamente y la piel que está hinchada servirá como una capa protectora. También, se puede sacar el líquido mediante una aguja debidamente esterilizada.

Además y durante esta recuperación, no se debe retirar la piel, ya que esta evitará que haya infecciones, sirviendo como protectora.

Se deben realizar diferentes incisiones en la ampolla, presionando para que el líquido salga, posteriormente, se colocará sobre la herida una gasa o algodón esterilizado que proteja la herida. Es recomendable mantener la zona limpia y bien cuidada para prevenir cualquier infección.

Las ampollas al no ser graves, pueden no ser tomadas con las prevenciones y cuidados necesarios, sin embargo y a la larga terminan siendo una molestia, sobre todo, a los que practican actividades físicas con frecuencia, como running o correr maratones.

Con los cuidados necesarios puede reducirse su aparición, así como tratarlas de la mejor manera posible para que su sanación sea lo más rápida y adecuada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *